Con la entrada en vigor de la Ley 21.719, verificar la identidad con certeza legal deja de ser opcional. En ecert lo entendemos como lo que realmente es: la base sobre la que se construye la economía digital.
Durante años, muchas empresas trataron la verificación de identidad como un trámite: una clave, un código por SMS, una pregunta de seguridad. Servía para dar comodidad, pero no para responder la pregunta que hoy importa de verdad: cuando alguien firma, consiente o autoriza una operación, ¿puede demostrarse con validez legal que fue realmente esa persona?
La entrada en vigor de la Ley 21.719, la reforma de protección de datos más profunda en Chile desde 1999, vuelve esa pregunta ineludible. La norma exige que los responsables implementen mecanismos tecnológicos expeditos, ágiles y eficaces, y que garanticen el no repudio de las interacciones digitales. La firma electrónica avanzada es hoy el único mecanismo legalmente robusto para lograrlo.
En ecert llevamos años construyendo esa capa de confianza. Por eso vemos este momento distinto a como lo ve buena parte del mercado: no como un costo de cumplimiento que se asume a último minuto, sino como una infraestructura que habilita el negocio.
“La masificación de la firma electrónica avanzada responde a una necesidad creciente de construir infraestructura de confianza digital segura, inclusiva y escalable. La digitalización y las herramientas de confianza digital son hoy un componente clave para aumentar la productividad y fortalecer el desarrollo económico”, explica Alfredo Guardiola, Gerente General de ecert.
La diferencia es estratégica. Una verificación deficiente puede desencadenar fraudes, afectaciones a terceros y responsabilidades legales difíciles de revertir. Una firma electrónica avanzada bien integrada en el onboarding digital, en la gestión del consentimiento y en el ejercicio de derechos ARCO hace lo contrario: reduce el riesgo, acelera los procesos y permite operar con certeza jurídica.
“Cuando una empresa debe verificar la identidad de una persona y ésta posteriormente impugna haber realizado la operación, la única forma de blindarse jurídicamente es mediante la firma electrónica avanzada”, agrega Guardiola.
Diciembre marca una fecha. Pero la confianza digital no es un proyecto con plazo de cierre: es una ventaja que se construye y se sostiene. En ecert ayudamos a las organizaciones a integrarla hoy, para que cuando la exigencia llegue, ya sea parte de cómo operan.
¿Quieres saber cómo integrar la firma electrónica avanzada en tus flujos antes de diciembre? Conversemos.